Cuatro mujeres de pueblos originarios, universitarias, académicas y representantes de igual número de estados de la República son las protagonistas de Caminares que germinan en la jícara sagrada, el primer largometraje de la realizadora wixárika Norma Delia Robles Carrillo. El documental, que se encuentra en etapa de producción, fue uno de los 19 proyectos seleccionados de la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine).
Ellas son Sitlali Chino Carrillo, sicóloga, también wixárika, de Tuxpan de Bolaños, Jalisco; Olivia Reséndiz González, poeta otomí de Tolimán, Querétaro, maestra en estudios amerindios y educación bilíngüe; Zenaida Pérez Gutiérrez, con maestría en género y comunicación, proveniente del pueblo ayuk de Tlahuiltoltepec, Oaxaca, y la lingüista Inocencia Arellano Mijárez, desde abril directora del Instituto de Lenguas Indígenas (Inali), procedente de Santiago Tenaraca, Mezquital, Durango.
Caminares... también fue seleccionado el año pasado en el tercer Laboratorio de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, organizado por el Festival Interde Cine de Morelia por conducto de Morelia Pro, con el apoyo del Fondo Netflix para la Equidad Creativa en México y Cultural Survival.
Agregó: “documentar su parte etnográfica o biográfica ayuda a que más mujeres vean que hay posibilidades, que sean ejemplo de mucha resistencia y dignidad, especialmente de lo que representa ser mujer, indígena y académica. Ellas han permitido abrir espacios que históricamente habían sido invisibilizados. Las escogí a ellas porque son muy activas en sus comunidades, tanto en el nivel comunitario como en la parte académica.
“Me importaba contar su historia, documentar y visibilizar, y que estos espacios sigan. A pesar de que se habla mucho de los derechos de las mujeres, que la educación es laica y gratuita, no todas tienen la posibilidad de acceder a un espacio universitario; primero por la lejanía y luego porque las familias no tienen los medios. Cada una de estas protagonistas está vinculada directamente con su territorio, su cultura, su identidad y su resistencia cotidiana como mujeres, madres, portadoras de su cultura. Me interesaba cómo se vivía en los diferentes contextos.”
Robles Carrillo, originaria de la comunidad de Mesa del Tirador, municipio de Bolaños, en Jalisco, radica actualmente en la ciudad de Querétaro. El documental es parte de su tesis de maestría en educación creativa. En 2017 codirigió el corto Kpaima. En su búsqueda de las “historias”, encontró que “no sólo era yo, sino que había muchas otras mujeres que hacían cosas en sus comunidades por medio de la escritura o el arte”.
Puntualiza: “Inocencia, una de mis protagonistas, estudió la licenciatura en música, luego lingüística, carrera en la que se doctoró. Ahora es directora del Inali. En esta travesía he visto cómo estas mujeres han avanzado y abierto brechas, sobre todo con esta carga que tienen. Para mí es representativo ese nombramiento porque no sólo abre una posibilidad para ella, sino para más mujeres de pueblos originarios”.
El filme es narrado y conducido por una niña que “pregunta y dialoga con las protagonistas sobre qué decidieron estudiar. Cada una germina esta semilla que sembró en algún momento”. Robles Carrillo hace votos porque “estas resiliencias que tienen para ocupar espacios sean ejemplo de lucha en la vida comunitaria. No es fácil ser mujer en esta cuestión de estudiar una carrera universitaria”.