El Gobierno de la Ciudad de México ha gastado mil 89 millones de pesos para contratar personal de limpia a través de outsourcing. Este año, las autoridades firmaron 50 contratos con diferentes empresas para adquirir trabajos de barrido, papeleo, lavado de banquetas, plazas, corredores peatonales y recolección de basura en tiraderos ilegales.

Compañías como KAAB Mantenimiento y Servicios se encargan del mantenimiento de la imagen urbana, áreas verdes y espacios públicos de la capital, labores por las que cobró más de 70 millones de pesos. Además de proporcionar empleados de limpia a la Ciudad, la empresa también recibió 24.5 millones por recolección, tratamiento, traslado, acomodo y supervisión de residuos sólidos; 16 millones fueron por trabajos de dictaminación de arbolado, estudios ambientales y servicio de poda, así como derribo y saneamiento. Asimismo, se le otorgaron 1.3 millones adicionales por rehabilitar canchas deportivas.

Grupo Femaya es un caso similar. Aparte de los 77 millones de pesos que le fueron otorgados por trabajos de limpia, la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) le destinó hasta 21.5 millones para supervisar el alumbrado público capitalino. El mantenimiento de las luminarias también generó ganancias a Agrupación Empresarial y Traslado Profesionales Viaje Seguro, a las que les entregaron 25.2 millones de pesos, respectivamente, además del pago por el personal de limpia.

Aunque desde 2021 la subcontratación sólo está permitida para servicios y obras especializadas, la diputada de Movimiento Ciudadano, Patricia Urriza, ha acusado que el Gobierno de la Ciudad la sigue empleando para no crear una relación directa con las personas trabajadoras.

"Gano 2 mil pesos semanales de lunes a viernes. Si no faltas, tienes oportunidad de trabajar el sábado y, si no faltas en un mes, te cae un bono de 500 pesos, pero ese lo pagan aparte, en efectivo", explicó un trabajador de limpia.

El esquema de subcontratación impide que los trabajadores que limpian y dan mantenimiento a la imagen urbana de la CDMX sean basificados. Además, facilita que con frecuencia se excedan sus jornadas laborales, como ocurrió en el Mundial.

"Trabajábamos dos turnos, de 10 de la noche a 5 de la mañana y ya luego de 6 a 2:00 de la tarde; acababas y te ibas a dormir un rato", dijo una trabajadora respecto a las jornadas de limpia durante el mes mundialista.

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