La industria vitivinícola de Querétaro reporta crecimientos anuales de 5 a 6% tanto en producción de vino como en superficie de viñedos, de acuerdo con el Clúster Vitivinícola de Querétaro (CVQ). Se estima que la producción anual llegue a casi 4.5 millones de botellas y que la superficie de viñedos se aproxime a las 800 hectáreas, proyectó el presidente del CVQ, Eugenio Parrodi Wiechers.

El clúster realizó un censo al interior de la región vitivinícola del estado para medir su participación, lo que reflejó un crecimiento anual sostenido. “Estamos cerca de llegar a 800 hectáreas de viñedo; ha venido creciendo en los últimos años. Eso representa poco más de cuatro millones de botellas, cuatro millones y medio de botellas anuales, y ha venido creciendo”, compartió en entrevista.

Para el presidente del clúster, el turismo enológico es un catalizador del crecimiento constante del sector, que tiene una presencia importante en la región semidesértica y también en municipios metropolitanos. El turismo ha diversificado la oferta de servicios en los viñedos, incluyendo hospedaje y restaurantes.

“El enoturismo ha tenido una parte fundamental en esto: el que cada vez haya más oferta profesionalizada y más viñedos en Querétaro hace que los proyectos se establezcan y crezcan. Ahora existen 25 restaurantes en viñedos y 11 hoteles en viñedos, entonces nuestra oferta está cambiando y el consumidor lo está notando”, expuso.

En la última década también aumentaron las celebraciones de vendimias: pasaron de entre cinco y seis eventos a 30 durante la temporada de 2026, que finalizó en septiembre.

Eugenio Parrodi explicó que este modelo de negocios inicia con los viñedos y naturalmente avanza a la transformación del producto y a la integración de servicios complementarios.

“Los viñedos siempre empiezan en el campo, después te vas a la transformación y culminas con los servicios. Es uno de los pocos modelos de negocio en el mundo donde existen las tres industrias en el mismo lugar de origen. Muchos de estos proyectos empiezan en la parte agrícola, después se dan cuenta de que su consumidor quiere visitarlos y empiezan con recorridos. Una vez que reciben un poco más de visitantes, generalmente maduran hacia una propuesta gastronómica”, detalló.

Hace un año el clúster censó 350 etiquetas de vino queretano y se estima que 2026 cierre con entre 370 y 380. La producción local integra variedades de vino, desde tinto hasta espumoso; este último coloca a Querétaro como el mayor productor y exportador en el país, con ingresos principalmente a Estados Unidos y Japón.

Avanza certificación de IGP

En marzo de 2025, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó la Indicación Geográfica Protegida (IGP) a los vinos de Querétaro, por lo que algunas vinícolas han comenzado el proceso para acreditar las cualidades de la región. De 36 vinícolas, 20 participarán en la primera fase.

“(El proceso incluye) desde el campo, primero que tengamos mapeado y censado por completo tu viñedo, que sepamos qué portainjertos tienes, que sepamos cuántas plantas, cuál es tu marco de plantación, cuántas plantas tienes por hectárea; y después, en la vinificación, tiene que cumplir con ciertos parámetros de calidad. Si no cumples con esos parámetros de calidad, no puedes obtener una certificación para una etiqueta con indicación geográfica protegida”, describió.

El procedimiento busca certificar los viñedos, las vinícolas y los vinos; se corrobora la trazabilidad desde el campo hasta la botella. El propósito es que a finales de este año surjan las primeras etiquetas bajo la IGP. En esta cadena intervienen laboratorios externos y un organismo certificador del producto creado para validar que se cumplan las reglas de uso del IMPI.

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