Trabajadores y estudiantes se manifiestan contra su política de austeridad

Santiago. Ante el Congreso en pleno, en su primera cuenta pública, el presidente ultraderechista de Chile, José Antonio Kast, pronunció un discurso dominado por la promesa de castigo en contra de quienes, a su juicio, desafían el orden público y cometen en las calles y barrios “incivilidades”.

Organizaciones sindicales y agrupaciones estudiantiles protestaron en Valparaíso contra la política de austeridad del gobierno y marcharon hacia el Parlamento cuando el líder ultraderechista ofreció su primer discurso sobre el estado del país.

“Esta movilización es contra las políticas de desmantelamiento de la salud pública, la educación y todos los derechos sociales”, declaró Cecilia Olivares, de la Confederación de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud de Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago, informó DW.

Sobre las “incivilidades”, Kast dijo que los autores de tales conductas, que serán tipificadas en un “registro de vándalos e incivilidades”, perderán acceso a garantías sociales, por ejemplo, la pensión mínima garantizada.

“Nadie que queme un bus merece tener gratuidad en la educación”, dijo. Sobre el registro, explicó que “permitirá que quienes hayan cometido delitos como atentar contra carabineros, el personal de los servicios de salud, la retención del transporte público, el tráfico de estupefacientes, el daño a monumentos nacionales, entre otros, respondan por sus hechos”.

Es habitual aquí que enmascarados, vestidos de overoles blancos, supuestos estudiantes de secundaria, cometan desmanes en la vía pública.

Con poco más de dos meses en el poder, Kast hizo una descripción catastrófica del país que recibió. Aseguró que “la realidad al asumir fue más compleja de lo que habíamos imaginado”, y que se padece “una emergencia social, económica y de seguridad”.

Según su visión, el país está tomado por el crimen organizado y anunció que 50 barrios críticos serán intervenidos por el Estado, en los cuales “vamos a mostrar la verdadera potencia y la fuerza del Estado; una vez que los vayamos recuperando, vamos a ir por otro. En cada uno de ellos habrá un copamiento policial dirigido, concretamente, patrullajes preventivos y operativos focalizados contra los mercados ilícitos y el crimen organizado. La mano cambió, eso se va a ir notando; el crimen organizado no tiene espacio en Chile y vamos tras ellos”.

Reiteró su plan de expulsar a 330 mil migrantes que permanecen irregularmente, aunque matizó que quienes salgan de forma voluntaria podrán repostular para volver a ingresar.

“Lo haremos sin perder de vista la dimensión humana de este drama. Porque entendemos que detrás de la migración irregular hay también familias engañadas, niños usados como pasaporte y personas explotadas por el crimen organizado trasnacional. Una frontera ordenada protege a los chilenos, pero también resguarda a quienes han sido víctimas de las mafias”, sostuvo.

También su descripción de la fue alarmante –encadena cuatro meses de retroceso sucesivo y se prevé que en un año crecerá menos de 2 por ciento, mientras el desempleo supera 9 por ciento–; aseguró que “heredamos un país con las cuentas desordenadas” y que se impone un ajuste fiscal profundo “para que la situación no empeore más”, lo cual se hará “sin tocar beneficios sociales”, pero priorizando inversiones en seguridad, educación y salud.

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