La fortaleza del peso mexicano frente al dólar ha mostrado una apreciación cercana al peso, equivalente a aproximadamente un 6% durante el año. Esta situación genera distintas interpretaciones sobre sus efectos positivos y negativos para la economía, mientras la principal preocupación radica en saber cuánto tiempo se podrá mantener dicha fortaleza frente a un entorno nacional e internacional complejo. Entre los factores relevantes se encuentran la relación comercial con Estados Unidos, donde tras tres rondas de negociaciones se descartó la extensión automática del tratado por 16 años, quedando pendientes temas como reglas de origen para el sector automotriz y aranceles al acero y aluminio, además de la tensión entre Estados Unidos y Canadá que genera incertidumbre sobre la continuidad del acuerdo trilateral hasta 2027. Asimismo, la política monetaria de la Reserva Federal, con una postura cautelosa frente a posibles aumentos de tasas si la inflación no cede, contrasta con la presión de la administración Trump hacia reducciones, influyendo directamente en las decisiones de Banxico, que ha mantenido las tasas sin cambios en sus últimas reuniones pese a una tendencia a la baja de la inflación general pero con persistencia en la subyacente. El diferencial de carry trade, clave para la atracción de inversiones de corto plazo, se ubica en 275 puntos base, muy por debajo de los 600 puntos base registrados hace dos años, lo que podría generar salidas de capital si continúa disminuyendo. La debilidad del dólar, producto de veinte meses de pérdida de confianza en la economía norteamericana debido a su agresiva política comercial, también contribuye a la apreciación del peso. A nivel nacional, factores favorables incluyen reservas internacionales superiores a 258 mil millones de dólares, el crecimiento de remesas desde Estados Unidos y el aumento del ingreso turístico, que superó los 34 mil millones de dólares en 2025 y alcanzó más de 18 mil millones en el primer semestre de 2026. La inflación ha empezado a disminuir tras su pico de marzo, aunque la formación bruta de capital muestra veinte meses consecutivos a la baja y la inversión extranjera directa, aunque alcanzó 34 mil millones de dólares en el primer semestre, se compone en un 88.5% de reinversiones, reflejando una caída del 42% en nuevas inversiones respecto al año anterior. Las finanzas públicas presentan un endeudamiento gubernamental del 51.5% del PIB, con ingresos tributarios por debajo de lo previsto, mientras que la situación de Pemex sigue siendo un foco de preocupación debido a su endeudamiento y adeudos a proveedores. Se espera que el paquete económico de 2027 reduzca el déficit fiscal, incentive la inversión y aporte estabilidad cambiaria mediante políticas que generen confianza y certidumbre.

Volver al inicio