A Martí Batres, cuando la clase política mexicana no lo subestima, se le atribuye una influencia que no tiene, mientras los medios prefieren ignorarlo o dar tratamiento de "porrismo" a su actividad política. Así, cuando llegó en junio de 2023 a la Jefatura de Gobierno como interino, pocos reconocieron su pericia para mantener la confianza de Claudia Sheinbaum.
Meses más tarde, en diciembre para ser exactos, su hermana se convirtió en ministra de la Suprema Corte de Justicia, en un Poder Judicial de la Federación presidido por Norma Piña. De inmediato las descalificaciones sobre Lenia Batres se dejaron caer, arrastrando también entre los señalamientos a Martí Batres. Antes, la maquinaria mediática aceitada con el presupuesto del Senado de la República en manos de Ricardo Monreal endilgó las palabras de Andrés Manuel López Obrador contra Martí, luego de que el expresidente lanzó la calificación de "ambicioso vulgar" a uno de sus compañeros morenistas, en medio de una intensa disputa en Morena por la presidencia de la Mesa Directiva que el monrealismo bloqueó y negó a Batres.
Al final, la propia militancia de Morena se encargó de enmendar la plana a quienes no lo entendieron, y hoy se suele parafrasear a AMLO con un retruécano: "No mentir, no robar y no Monreal".
Ahora los planes de Martí, que volverán a ser subestimados, se encaminan a 2030, cuya parada obligada serán las elecciones intermedias de 2027. Morenistas del equipo de la lideresa Ariadna Montiel describen los movimientos del actual director general del ISSSTE y su protagonismo, a nivel nacional, fuera incluso de su bastión en la Ciudad de México, para organizar la fuerza partidista rumbo a una eventual campaña interna en el partido para medirse en la encuesta presidencial.
De acuerdo con esta versión, la presidencia de la Suprema Corte de Justicia en manos de Lenia Batres supondrá un levantón para el grupo de los Batres, al que integran entre otras personalidades de la política Ulises Lara, el escritor Paco Ignacio Taibo II, del Fondo de Cultura Económica, e incluso la fiscal Ernestina Godoy. Esa renovación tendrá lugar en septiembre del año próximo.
No se trata de un rompimiento entre Batres Guadarrama y la jefa de gobierno Clara Brugada, con quien desde luego los Batres han militado en causas, movimientos y dentro del partido con enemigos comunes. Se trata de una estrategia electoral para despresurizar el contraste de la campaña presidencial en curso de Omar García Harfuch contra Brugada Molina. Martí se pone a un lado de Harfuch para que la rivalidad mediática deje espacio a la Jefa de Gobierno para operar.
Martí es un buen amigo y cuenta con el respaldo de Cuitláhuac García en Veracruz, de Delfina Gómez en el Estado de México, de Ana Lilia Rivera en Tlaxcala, y con tres de las fracciones más importantes del morenismo en la Ciudad de México: quienes lideran las Alcalde (Luisa María, Bertha madre y Bertha hija), los que se agrupan en torno a Citlalli Hernández, y aquellos que se empiezan a organizar con Bobby López Beltrán.