Los terremotos que sacudieron Venezuela elevaron la cifra de muertos a 1,430 según las autoridades locales, quienes reportaron además más de 3,200 heridos tras los devastadores sismos del miércoles. Equipos de rescate internacionales continúan llegando al país petrolero mientras se intensifica la búsqueda de sobrevivientes en las zonas más afectadas.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó a la televisión estatal que miles de familias han sido desplazadas a refugios temporales y que la ayuda se está distribuyendo en las áreas dañadas, particularmente en el estado costero de La Guaira, donde la destrucción ha sido más severa.

En La Guaira, zona tradicionalmente visitada por bañistas, los residentes han tenido que excavar manualmente entre los escombros de edificios colapsados ante la escasez de maquinaria pesada y la limitada presencia de autoridades. Más de 1,600 rescatistas extranjeros ya se encuentran desplegados y equipos adicionales continúan llegando.

Las autoridades mantienen restricciones de acceso a las zonas afectadas, estableciendo puntos de control en las carreteras principales donde solo personal autorizado puede transitar. El suministro eléctrico en toda la región se está reestableciendo gradualmente, en medio de la precariedad de la red nacional.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 podrían provocar más de 10,000 muertes, lo que los ubicaría entre los más letales de América Latina en el siglo XXI. Más de 55,000 personas figuraban como desaparecidas en registros de la oposición.

La comunidad internacional ha respondido con solidaridad: el papa León XIII expresó sus oraciones por las víctimas, mientras que Estados Unidos anunció un paquete de financiación que se suma a los 150 millones de dólares ya comprometidos. Funcionarios estadounidenses declararon que se espera un anuncio sobre asistencia adicional en los próximos días.

El desastre ocurre en un contexto político complejo para la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien intenta posicionarse como agente de cambio tras la salida de Nicolás Maduro a principios de año. Las réplicas continúan afectando la zona, dificultando las operaciones de rescate en condiciones inestables.

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